En contraposición al comercio tradicional dónde siempre se ha necesitado tener a disposición un establecimiento a partir del cual desarrollar una actividad, el comercio electrónico presenta la posibilidad de ofrecer bienes y servicios desde cualquier parte hasta cualquier lugar. Sin embargo, de acuerdo al principio de territorialidad de una norma, cada vez que se dirige la actividad a un tercer Estado hay que cumplir con su normativa de aplicación, lo cual nos lleva a plantearnos cuestiones como qué opciones tengo para ejercer mi actividad en otro Estado a través del comercio electrónico, qué opción es la que más me conviene, qué ventajas acarrea o ante qué implicaciones legales nos encontramos.

 

¿Qué opciones existen para llevar a cabo operaciones a través del comercio electrónico?

Al iniciar una actividad comercial a través de Internet hay que tener en cuenta el medio o forma por el que se pretende realizar la actividad, así como el lugar de origen de su prestación.

En cuanto al medio o forma, existe la posibilidad de operar a través de la interfaz en línea de un intermediario u operar a través de una interfaz en línea propia. A su vez, en caso de decantarse por operar a través de una interfaz en línea propia, habrá que determinar si se va a dirigir, o no, la actividad a un tercer Estado, y en este caso, si es obligatorio o conveniente construir una Sociedad mercantil o darse de alta como Empresario Autónomo en el Estado de destino.

¿Qué opción es la más conveniente?

Ejercer la actividad comercial a través de la interfaz en línea de un intermediario o proveedor de servicios de la información, como ocurre con Amazon, puede resultar beneficioso al ocuparse éste de poner en contacto al comerciante con el cliente y librar al comerciante de lidiar con el régimen jurídico de la interfaz. Sin embargo, para ello, el comerciante deberá aceptar y, en consecuencia, quedar vinculado y obligado a los términos y condiciones establecidos por el intermediario, para cuya determinación y modificación siempre se hará depender de la voluntad unilateral de este.

Por otro lado, en caso de actuar mediante una interfaz en línea propia, el comerciante tendrá una mayor libertad para determinar sus propios términos y condiciones. Sin embargo, este derecho no le eximirá de la obligación de cumplir con todas las leyes que entran en juego, en especial, en materia de régimen jurídico de los servicios de la sociedad de la información, de la contratación electrónica y de protección al consumidor. Por ello, habrá que tener especial cuidado sobre a qué Estado se dirige la actividad, pues en función de ello, deberá cumplir con una normativa u otra.

A su vez, una vez elegida la opción de actuar desde una interfaz en línea propia, habrá que analizar y determinar la frecuencia con la que se pretende actuar en un Estado tercero. Si lo que se busca es ejercer la actividad en el propio Estado, no será ni necesario ni conveniente constituir una Sociedad o registrarse como Empresario en otros Estados, y por supuesto, sólo habría que cumplir con la normativa del propio Estado. No obstante, si lo que se busca es la expansión internacional, habrá que tener especial cuidado en cumplir con la normativa del Estado al que se dirige la actividad comercial, así como en la obligatoriedad, o en su defecto, conveniencia, de constituir una Sociedad mercantil o de registrarse como Empresario.

¿Qué beneficios conlleva operar en la Unión Europea?

Uno de los instrumentos de integración económica cabecera de la Unión Europea (UE) es el mercado único interior, para cuya consecución se han impulsado desde la Comisión Europea medidas y normativas que garanticen y protejan la libre circulación y prestación de servicios.

Fruto de ello, nació la Directiva 2000/31 sobre el comercio electrónico donde, además de tratar otras cuestiones, se establece el principio de no autorización previa por el que los Estados miembros no podrán someter a los prestadores de servicios de la información a autorización previa para el acceso a la actividad ni cuando se actúe desde su propio territorio ni cuando se actúe desde otro Estado miembro, pero dirija su actividad a este.

Por otro lado, siguiendo el principio del mercado interior, surge la Directiva 2006/123  relativa a los servicios en el mercado interior, cuyo objeto es eliminar las barreras legales de circulación transfronteriza de servicios -siempre que se trate de actividades abiertas a la competencia- eliminando los obstáculos que se oponen a la libertad de establecimiento de los prestadores en los Estados miembros y a la libre circulación de servicios entre estos. Garantizando a su vez, tanto a los destinatarios como a los prestadores de los servicios, la seguridad jurídica necesaria para el ejercicio efectivo de ambas.

Por lo tanto, una vez constituida una sociedad mercantil o habiéndose dado de alta como Empresario en un Estado miembro de la Unión Europea, cuando la actividad comercial se realice a través de una interfaz en línea establecida en un único Estado, y no se trate de actividades reguladas, se podrá ejercer la actividad en todo el territorio europeo sin necesidad de estar en disposición de una autorización previa ni de disponer de un establecimiento en cada uno de los Estados miembros donde se pretenda actuar.

¿De qué otras facilidades dispone la Unión Europea para el desarrollo del ecommerce?

Volviendo a la Directiva 2006/123, con el fin de simplificar los procedimientos administrativos aplicables al acceso a una actividad de servicios y a su ejercicio, se crea la “Ventanilla Única” cuyo objeto es actuar como interlocutor único y ante el cual se realizarán por vía electrónica todos los procedimientos y trámites necesarios por vía electrónica.

Así, todos los Estados miembros disponen de su portal de Ventanilla Única dirigido a los empresarios y emprendedores que necesiten autorizaciones, inscripciones en registros, licencias, bases de datos o colegios o asociaciones profesionales, o información relativa a las normas técnicas y de etiquetado, a los requisitos de importación de los productos o sobre cuestiones de tener una factura comercial, agente aduanal, aranceles o tasas.

Si dirijo o ejecuto mi actividad en un único Estado miembro de la UE, ¿tengo obligación de contratar con consumidores de otros Estados miembros?

Actuar mediante una interfaz en línea implica que esta será accesible para cualquier persona desde cualquier lugar. Este hecho no obliga al comerciante a desplegar todos los medios para prestar los servicios o enviar los bienes al lugar donde esté establecido el cliente ni a aceptar su divisa, pues lo que determinará la vinculación obligacional entre ambas partes serán los términos y condiciones fijados por el comerciante. Por lo tanto, cuando el comerciante no dirija su actividad a un Estado miembro o a un tercer Estado, el cliente que pretenda contratar a través de su interfaz en línea deberá atenerse a las condiciones de la contratación estipuladas por el comerciante.

Asimismo, al igual que el cliente, independientemente de su lugar de establecimiento, acepta quedar vinculado a los términos y condiciones de la plataforma del comerciante, de acuerdo al Reglamento (UE) 2018/302 sobre el geobloqueo injustificado y otras formas de discriminación, éste no podrá implementar medidas tecnológicas de bloqueo o de limitación al acceso ni medidas de redireccionamiento a otra interfaz donde las condiciones generales de la contratación o los medios de pago varían por motivos injustificados.